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Hoy se cumplen 50 años de la muerte, en México, de León Felipe, también conocido como ‘el poeta errante’ o ‘el poeta del exilio’. Su vida y su obra fueron una permanente búsqueda por encontrar su propio camino en un mundo que le resultó hostil.

Su nombre real era Felipe Camino Galicia. Nació en el municipio zamorano de Tábara en el seno de una familia acomodada, aunque pasó su infancia y juventud en Santander. Hijo de notario, no destacó por ser un buen estudiante, sin embargo, estudió Farmacia para contentar a su padre y, cuando éste murió, abrió una botica que no supo gestionar. Enseguida se cargó de deudas y tuvo que huir de Santander y, a consecuencia de estos problemas, estuvo en la cárcel. Cuando salió, en 1917, pasó por Barcelona y terminó recalando en Madrid, donde llevó una vida bohemia. También formó parte de una compañía de teatro ambulante y después pasó dos años en Guinea como encargado de un hospital.

En 1920, publica su primer libro de poemas, Versos y oraciones del caminante. 

León Felipe tenía un espíritu errante y en 1923 decidió saltar el Atlántico para instalarse, primero en México y después en Estados Unidos, donde se casó con la mejicana Berta Gamboa. El matrimonio le dio un tiempo de sosiego a su espíritu viajero. Regresa a España en 1931 estimulado por la llegada de la República, pero pronto continuará su vida trashumante. El estallido de la Guerra Civil le coge en Panamá y vuelve a España para ponerse a las órdenes de la República. Pero sus críticas a la desunión en el bando republicano, expresadas en el poema “La insignia”, terminarán por crearle enemigos hasta que en 1938 abandonó el país para no volver más.

Se estableció en México y allí cedió su espíritu errante. En el país americano vivió el resto de su vida y llego a convertirse en una figura muy respetada del exilio. Durante esta etapa, publica libros como El payaso de las bofetadasEspañol del éxodo y del llanto Ganarás la luz, en los que adopta un tono profético, muy próximo al salmo. Y en sus últimos años, cuando la vejez y la pérdida de sus seres queridos le hundieron en la melancolía, publica Oh este viejo y roto violín.

León Felipe murió el 18 de septiembre de 1968. Es un autor difícil de encuadrar. A caballo entre la generación del 98 y la del 27, su creación literaria sigue un propio camino guiado por su espíritu errante. Su poesía es una revelación del permanente conflicto entre su compromiso ético y la crueldad del tiempo que le tocó vivir.