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Presentamos la poesía del poeta mexicano Enrique Frías Gómez.  Les dejamos a continuación una muestra de su obra poética. 

Los poemas también son heridas que hablaron

Los poemas también son
cicatrices o heridas
que hablaron
en un silencio penetrante,
en un ruido exacto,
en la precisión
del espectáculo vivido,
en la manifestación
del acto
o del paisaje de la vida,
en un momento
de resurrección.

 

Desastres o altas esperanzas

De este agotamiento surgirán palabras,
actos,
memorias acompañadas de gozo.
Ese agotamiento que da un descanso
y así después una continuación.
De este agotamiento surgirá lo renovado,
o quién sabe,
quizá me pudra, y me hunda,
y deshaga mi optimismo
y me deshaga a mí mismo.
Y me pudra y otra vez renazca,
o quién sabe.

El pensar es mis mejores mañanas,
no me ha dado mis mejores mañanas,
ni el optimismo me ha ayudado,
ni yo mismo me he ayudado.
Así, se va pudriendo uno mismo
poco a poco,
por no saber estar, por no saber vivir,
por no saberse consolar,
así se van construyendo desastres
o altas esperanzas.

 

He creado un mundo

He creado un mundo,
ha nacido de la nada,
como todo.
He creado un sitio,
que no tiene lugar concreto,
como todo.
He criado desde hace un tiempo aquel mundo,
y sigue en construcción,
como el propio mundo,
como todo.
Por si quieren venir a deshacer el mundo,
me he creado alguno,
donde puedo vivir, donde puedo morir.
He creado un mundo, se desvanecerá
hasta el día que según me muera.

 

La tibieza de tu centro

Entre los pilares colosales
que enmudecen y enloquecen
se encuentra la tibieza de tu centro.
Principio de vida y muerte,
innato placer,
dolor fecundo
panal atrayente.
Intimidad: en el eco de tu canto
escondido para unos cuantos;
que mi instrumento sea tu cuerpo
y deja que mi deseo te haga cantar.

Cuentan estos intentos
atrayentes de una muerte prematura
para volver a nacer.
Tu centro:
lugar donde se da la vida
lugar donde se da la muerte,
donde desde mi placer y de tus cantos
se da el renacer.

 

La poesía es un manifiesto de los más bellos

Resistencia natural, vitalidad etérea.
Eterna estancia.
Lenguaje directo al entendimiento:
del pensar, del sentir, del imaginar,
de asuntos del alma.
Resistencia y estancia natural.
Luz naciente, luna y sol.
Muerte y privilegio.
Evocación de mañanas y ayeres.
Hoy que construye; ilusoria esperanza.
Magnífico desastre; bella ilusión.
Temor calmante.
Ternura, sangre, miedo, pasión, coraje;
se dice de todo, se habla de todo lo que no tiene lenguaje.
Lengua muerta: donde sólo el silencio habla.
Donde sólo se habla.
Donde solo se habla.
Donde se construye otra realidad.

Entre las manifestaciones más bellas,
la de la poesía debe de ser una de ellas.
Acto guardado como un instructivo.
El poeta es un instructor del género humano,
del más sensible,
el poeta da el beneplácito a la imaginación,
eso con la ayuda del lector que acompaña.

La poesía es un manifiesto, de los más bellos.
Doy mi palabra.


Enrique Frías Gómez

Nací en la ciudad de Oaxaca, México en abril de 1993, estudio el último semestre de la licenciatura en Enseñanza de Idiomas en la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca (UABJO). Cuando se da la ocasión, doy clases de Inglés o Francés, o talleres de encuadernación artesanal.
La lectura y escrituran rescataron mi vida.

La revista Amarcafé ha publicado algunos de mis poemas:

Yo iré al mar

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