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Ángel González (1925-2008) resuena por sí solo en el mundo de la poesía contemporánea. Para él esta forma de expresión es una forma de conocimiento y una lucha contra el olvido. La muerte de su padre cuando contaba con apenas 18 meses, el forzoso exilio de sus hermanos a causa de la Guerra Civil Española y el diagnóstico de tuberculosis antes de cumplir la mayoría de edad, atenuaron su carácter amargo e irónico al mismo tiempo, el cual reflejaba en sus escritos junto a la crítica social.

La pasión por las letras le llevó a estudiar derecho. No obstante, decide decantarse por la escritura, ingresando en la Escuela oficial de periodismo en 1950, en Madrid. Su trayectoria literaria comienza unos pocos años más tarde, cuando se traslada a Barcelona para trabajar como corrector de estilo en algunas editoriales. Allí consigue codearse con Jaime Gil de Biedma, Goytisolo,etc.  Dos años más tarde, en 1956, publica su primer libro, ÁSPERO MUNDO, gracias al cual obtiene el premio Andonais. Tras su segundo libro, SIN ESPERANZA, CON CONVENCIMIENTO (1961), este autor se adhiere a grupo de poetas conocidos como “Generación de medio siglo”, caracterízados por la crítica social y la exacerbada temática filosófica.  Ángel comienza a ser conocido nivel mundial, impartiendo clase de literatura en varias universidades americanas. Debemos destacar el premio Príncipe de Asturias de las letras en 1985, el premio Reina Sofía de poesía Iberoamericana (1996), año en el que también fue elegido miembro de las Real Academia  Española ocupando la letra  “P”, entre otros galardones. Respecto a su estilo, se caracteriza por ser riguroso, versos libres e impares, cargados de una fuerte ironía. Estos los  mezcla con personificaciones atribuidas a   elementos de la naturaleza y a la vez urbanos, reflejando la angustia existencial y la soledad que siente como producto de la convulsa época que le tocó vivir.
“Aquí, Madrid, mil novecientos
 cincuenta y cuatro: un hombre solo.”
Vive en un mundo el que no hay cabida para él:
 “Un hombre con un año para nada
 delante de su hastío para todo.”
También aborda el amor desde una perspectiva no correspondida, pero esperanzado en su llegada, siendo lo único que le alivia. Aquí se observa claramente una forma libre de componer, pero de métrica impar y haciendo uso de repeticiones gramaticales, epíforas, con las cuales consigue darle solemnidad.
“Mientras tú existas,
mientras mi mirada
te busque más allá de las colinas,
mientras nada
me llene el corazón,
si no es tu imagen, y haya
una remota posibilidad de que estés viva
en algún sitio, iluminada
por una luz cualquiera…
                                              Mientras
yo presienta que eres y te llamas
así, con ese nombre tuyo
tan pequeño,
seguiré como ahora, amada
mía,
transido de distancia,
bajo ese amor que crece y no se muere,
bajo ese amor que sigue y nunca acaba.”

 

 

Pero Ángel González es mucho más. Es el poeta del amor, de la reivindicación por un mundo más justo, de la desesperación,etc.  Estamos ante un escritor con una forma diferente de observar las cosas y valorar el tiempo. Con todo ello pretende ir más allá de lo que ve. Él describe el mundo y lo que le sugieren los elementos de este. Intentando  adoptar una actitud moral y tierna con la que provocar comprensión  en el lector, y así, poder entender y pensar como él, como ÁNGEL GONZÁLEZ.